viernes, 29 de noviembre de 2024

Rosalía de Castro

Busca y anhela el sosiego…
mas… ¿quién le sosegará? 
Con lo que sueña despierto, 
dormido vuelve a soñar.
Que hoy como ayer, y mañana
cual hoy, en su eterno afán,
de hallar el bien que ambiciona
-cuando sólo encuentra el mal-, 
siempre a soñar condenado, 
nunca puede sosegar.
 
Rosalía de Castro
 
Escritora y figura fundamental del renacimiento literario gallego, nació en Santiago de Compostela el 24 de febrero de 1837. Hija de madre soltera y padre clérigo, pasa su infancia en una aldea cerca de Santiago a cargo de una tía paterna. Entre 1850 y 1856 vive con su madre en Santiago, donde acude a la Sociedad Económica de Amigos del País para estudiar francés, dibujo y música. También frecuenta el Liceo de la Juventud, donde igualmente muestra sus cualidades como actriz y conoce a jóvenes intelectuales como Aurelio Aguirre, Eduardo Pondal y Manuel Murguía."
 
Este poema transmite una sensación de lucha interna y frustración constante. El hablante lírico reflexiona sobre la búsqueda de la paz o el "sosiego", pero se enfrenta a la imposibilidad de alcanzarlo.

Concha Méndez

Quisiera tener varias sonrisas de recambio
y un vasto repertorio de modos de expresarme. 
O bien con la palabra, o bien con la manera, 
buscar el hábil gesto que pudiera escudarme...
 
Y al igual que en el gesto buscar en la mentira 
diferentes disfraces, bien vestir el engaño;
y poder, sin conciencia, ir haciendo a las gentes, 
con sutil maniobra, la caricia del daño.
 
Yo quisiera ¡y no puedo! ser como son los otros, 
los que pueblan el mundo y se llaman humanos: 
siempre el beso en el labio, ocultando los hechos 
y al final... el lavarse tan tranquilos las manos.
 
Concha Méndez
 
Concha Méndez Cuesta nació en Madrid en 1898. Siendo muy joven comienza a escribir poesía. Veraneando en San Sebastián, con 19 años, conoce a Luis Buñuel, y, durante cinco años, serán novios. Ese noviazgo, y la amistad con Alberti y Lorca, la unirán al grupo del 27.  
Viaja por varios países, destacando Inglaterra y Argentina. Conoce a Manuel Altolaguirre en 1931, un año más tarde se casan y viven, de 1933 a 1935, en Londres, donde nace su hija Paloma.
 
Este poema expresa un sentimiento de frustración y deseo de adaptarse a las convenciones sociales mediante el uso de gestos, sonrisas y palabras que encubren la verdad. El hablante desea poder tener una variedad de "sonrisas de recambio" y "modos de expresarse", lo que sugiere que anhela poder manipular su imagen o sus emociones para encajar en un mundo donde la apariencia importa más que la autenticidad.

miércoles, 27 de noviembre de 2024

María Zambrano

Pensar y no preocuparse. 
Actuar sin decidir.
Seguir y no perseguir. 
Reposar sin detenerse.
 
Ofrecer sin calcular.
No aferrarse a la esperanza. 
No detenerse en la espera. 
Escuchar sin casi hablar.
 
Respirar en el silencio. 
Dejarse quieto flotar.
Perderse yendo hacia el centro. 
Hundirse sin respirar.

Cruzar sin mirar fronteras. 
Dejar límites atrás.
Recogerse. Abandonarse. 
Solo dejarse guiar.

Ser criatura tan solo, 
no haber de sacrificar. 
Más allá del sacrificio, 
cumplida la voluntad,
 
sin designio ni proyecto,
sin sombra, espejo ni imagen. 
Alga en la corriente lenta.
Alga de vida no más.
 
Hijo. Criatura. Amante.
Alga de amor. Ya no más. 
Lejos de toda ribera.
Por el corazón del agua; ya.
 
María Zambrano
 
María Zambrano es una de las filósofas españolas más importantes del siglo XX. Discípula de Ortega y Gasset, su obra es extensa y profunda, logrando alcanzar cotas de originalidad inéditas en la filosofía española de la segunda mitad del siglo
XX. Todas sus preocupaciones intelectuales confluyen en la razón poética. Desde el exilio hasta lo divino, de la razón a la modernidad, de los sueños a la poesía, su pensamiento es una brújula ineludible para el panorama filosófico actual.
 
Este poema refleja una profunda reflexión sobre la libertad, la entrega y la conexión con el flujo natural de la vida. A través de su estructura, se exploran varias dualidades y contradicciones que subrayan el desapego y el abandono del ego y de los conceptos convencionales de control y destino.
 
El poema inicia con una serie de frases que presentan opuestos: "Pensar y no preocuparse", "Actuar sin decidir", "Seguir y no perseguir". Estas oposiciones parecen invitar al lector a dejar de lado la necesidad de control y reflexión excesiva, sugiriendo que vivir plenamente no implica tomar decisiones constantes ni aferrarse a las expectativas. En lugar de actuar de manera calculada, se propone un fluir natural y espontáneo, como se ve en frases como "Ofrecer sin calcular" y "Escuchar sin casi hablar".

martes, 26 de noviembre de 2024

Josefina de la Torre

Toda mi ilusión la he puesto 
en la espera de un mañana.
¿Cómo vendrás? ¿Adornado 
de blanca flor de retama 
o de flor de pensamiento 
que de luto se engalana?
¿Vendrás con rojas miradas 
o con pálidas miradas?
¿Tendrás voz, tendrás sonrisa, 
o no me guardarás nada?
¡Mañana, horizonte en niebla, 
fiel timón de mi fragata:
hace tiempo que me llegas 
con las velas desplegadas!

Josefina de la Torre 
Josefina de la Torre Millares nació en Las Palmas de Gran Canaria, en 1907. Se crió en una familia que amaba el arte y la cultura; muchos de sus familiares eran poetas, pintores o músicos. Desde muy niña comenzó a escribir poemas y aprendió a tocar el piano, el violín y la guitarra. También aprendió a cantar y a actuar en un pequeño teatrillo que había construido su abuelo en su casa de Las Canteras. Allí organizaba obras de teatro en las que participaban todos los miembros de la familia.

En el texto la autora habla sobre el mañana con intriga de saber cómo será, si de una manera o de otra, resumiendo, es un poema con esperanza hacia el futuro. Josefina parece que ansía saber cómo será el mañana con anticipación y entusiasmo. Sin embargo, nombra que el mañana vendrá con "rojas miradas" o "pálidas miradas", dando a entender que se refiere a los sentimientos que el futuro pueda traer. En general el poema es una reflexión sobre la emoción que viene con la anticipación del futuro.

lunes, 25 de noviembre de 2024

Sor Juana Inés de la Cruz

Verde embeleso de la vida humana, 
loca esperanza, frenesí dorado, 
sueño de los despiertos intrincado, 
como de sueños, de tesoros vana;
 
alma del mundo, senectud lozana, 
decrépito verdor imaginado,
el hoy de los dichosos esperado 
y de los desdichados el mañana:
 
sigan tu sombra en busca de tu día
los que, con verdes vidrios por anteojos, 
todo lo ven pintado a su deseo:
 
que yo, más cuerda en la fortuna mía, 
tengo en entrambas manos ambos ojos 
y solamente lo que toco veo.
 
Sor Juana Inés de la Cruz 
Escritora mexicana, la mayor figura de las letras hispanoamericanas del siglo XVII. La influencia del barroco español, visible en su producción lírica y dramática, no llegó a oscurecer la profunda originalidad de su obra. Su espíritu inquieto y su afán de saber la llevaron a enfrentarse con los convencionalismos de su tiempo, que no veía con buenos ojos que una mujer manifestara curiosidad intelectual e independencia de pensamiento.
 
En este texto la autora desprecia a la esperanza y nos hace una invitación a que, como ella, disfrutemos de lo que tenemos a la vista y entre las manos.

domingo, 24 de noviembre de 2024

La Libertad

Risueños están los mozos, 
gozosos están los viejos 
porque dicen, compañeras, 
que hay libertad para el pueblo.

Todo es la turba cantares,
los campanarios estruendo, 
los balcones luminarias,
y las plazuelas festejos.

Gran novedad en las leyes, 
que, os juro que no comprendo, 
ocurre cuando a los hombres 
en tal regocijo vemos.

Muchos bienes se preparan, 
dicen los doctos al reino,
si en ello los hombres ganan yo, 
por los hombres, me alegro;

Mas, por nosotras, las hembras, 
ni lo aplaudo, ni lo siento,
pues aunque leyes se muden 
para nosotras no hay fueros.

¡Libertad! ¿qué nos importa?
¿qué ganamos, qué tendremos?
¿un encierro por tribuna 
y una aguja por derecho?

¡Libertad! ¿de qué nos vale 
si son los tiranos nuestros 
no el yugo de los monarcas, 
el yugo de nuestro sexo?

¡Libertad! ¿pues no es sarcasmo 
el que nos hacen sangriento
con repetir ese grito
delante de nuestros hierros?
 
¡Libertad! ¡ay! para el llanto 
tuvímosla en todos tiempos; 
con los déspotas lloramos,
con tributos lloraremos;

Que, humanos y generosos e
stos hombres, como aquellos, 
a sancionar nuestras penas
en todo siglo están prestos.

Los mozos están ufanos, 
gozosos están los viejos, 
igualdad hay en la patria, 
libertad hay en el reino.

Pero, os digo, compañeras, 
que la ley es sola de ellos,
que las hembras no se cuentan 
ni hay Nación para este sexo.

Por eso aunque los escucho 
ni me aplaudo ni lo siento;
si pierden ¡Dios se lo pague! 
y si ganan ¡buen provecho!
Libertad
Carolina Coronado
Victoria Carolina Coronado y Romero de Tejada (Almendralejo, 1820 – Lisboa, 1911) está considerada como la equivalente extremeña de autoras románticas coetáneas como Rosalía de Castro. De formación autodidacta y con una temprana afición literaria, escribió su primer poema a los diez años y tenía trece cuando Espronceda le dedicó unos versos. Su obra poética está recogida en Poesías (1843), editado y prologado por su maestro Hartzenbusch.
A la autora le tocó librar una doble batalla: la de haber nacido en una región periférica de la España del siglo XIX con una mentalidad patriarcal anclada en las viejas tradiciones, y la de, habiendo nacido mujer, querer dedicarse a la literatura, ya que se les concedía un espacio muy restringido dentro de la poesía y ella encontró serias dificultades para publicar su obra.
El feminismo de Carolina Coronado es sencillamente el testimonio de una mujer inteligente y sensible acerca de su tiempo, y que muestra a través de algunos poemas -casi manifiestos de proclama por la libertad de la mujer- que publicaría entre 1844 y 1847 para denunciar la marginación de la mujer: “El marido verdugo”, “La flor del agua” o “Libertad”, en el que se lamenta de que las mejoras en las leyes no lleguen a las mujeres en la misma medida que a los hombres.

sábado, 23 de noviembre de 2024

Canción de los poetas líricos de Bertolt Brecht

Esto que vais a leer está en verso.
Lo digo porque acaso no sabéis ya lo que es un verso ni un poeta.
En verdad, no os portasteis muy bien con nosotros.
¿No habéis notado nada? ¿Nada tenéis que preguntar?
¿No observasteis que nadie publicaba ya versos?
¿Y sabéis la razón? Os la voy a decir:
Antes, los versos se leían y pagaban.
Nadie paga ya nada por la poesía.
Por eso hoy no se escribe. Los poetas preguntan:
«¿Quién la lee?» Mas también se preguntan:
«¿Quién la paga?»
Si no pagan, no escriben. A tal situación los habéis reducido.
Pero ¿por qué?, se pregunta el poeta. ¿Qué falta he cometido?
¿No hice siempre lo que me exigían los que me pagaban?
¿Acaso no he cumplido mis promesas?
Y oigo decir a los que pintan cuadros
que ya no se compra ninguno. Y los cuadros también
fueron siempre aduladores; hoy yacen en el desván…
¿Qué tenéis contra nosotros? ¿Por qué no queréis pagar?
Leemos que os hacéis cada día más ricos…
¿Acaso no os cantamos, cuando teníamos
el estómago lleno, todo lo que disfrutabais en la tierra?
[…]
Quienes las tomaron de nosotros, se las tragaron,
y se entregaron a vuestras manos como corderos.
A vosotros os hemos comparado sólo con aquello que os placía.
En general, con los que fueron también celebrados injustamente
por quienes les calificaban de mecenas sin tener nada caliente en el estómago.
Y furiosamente perseguimos a vuestros enemigos con poesías como puñales.
¿Por qué, de pronto, dejáis de visitar nuestros mercados?
¡No tardéis tanto en comer! ¡Se nos enfrían las sobras!
¿Por qué no nos hacéis más encargos? ¿Ni un cuadro?
¿Ni una los siquiera?
¿Es que os creéis agradables tal como sois?
¡Tened cuidado! ¡No podéis prescindir de nosotros!
Ojalá supiéramos cómo atraer
vuestra mirada hacia nosotros!
Creednos, señores: hoy seríamos más baratos.
Pero no podemos regalarles nuestros cuadros y versos.
Cuando empecé a escribir esto que leéis -¿lo estáis leyendo?¬
me propuse que todos los versos rimaran.
Pero el trabajo me parecía excesivo, lo confieso a disgusto,
y pensé: ¿Quién me lo pagará? Decidí dejarlo.

Biografía

Bertolt Brecht (1898-1956) fue un dramaturgo, poeta y teórico alemán, conocido como una figura clave del teatro épico y de la literatura comprometida. Nacido en Augsburgo, Alemania, su obra se caracteriza por una crítica incisiva al capitalismo, la guerra y las injusticias sociales. Durante el régimen nazi, Brecht se exilió y vivió en varios países antes de regresar a la Alemania del Este. Su enfoque dramático buscaba provocar una reflexión crítica en el espectador, rompiendo con el teatro tradicional.

La “Canción de los poetas líricos” critica la relación entre los poetas, y la sociedad capitalista que reduce el valor del arte a lo que se pueda comercializar. A través de un tono irónico, denuncia cómo los poetas han sido utilizados para enaltecer a los poderosos, justificar sus acciones y embellecer sus privilegios, mientras eran recompensados apenas con las sobras. La falta de interés por la poesía, reflejada en la pregunta recurrente “¿Quién la paga?”, expone cómo el arte ha sido relegado al olvido al no ser rentable. Brecht también señala la complicidad moral de los artistas, quienes, por sobrevivir, han contribuido a perpetuar injusticias. El poema cierra con una mezcla de resignación y sarcasmo, sugiriendo que incluso la creación artística está condicionada por un sistema que la desvaloriza.